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lunes, 29 de marzo de 2021

Macarons de coco, un bocado dulce que dura en el tiempo

Los macarons son una "galleta" de otro universo. Ahora se ha pasado un poco la fiebre, pero los macarons al estilo francés, con sus colores, sus rellenos, olores o textura me parecen el culmen de una merienda fina. Cuando son buenos, frescos y de calidad, que aquí hay mucho que tener en cuenta.

Aún no me he envalentonado nunca con esta exquisitez: que si las claras maduradas, que si el horno, que si el tinte, que si los saborizantes... sin embargo, lo que conocemos de siempre por coquitos son un buen comienzo. Fue la primera receta de galletas que hice, allá por los años 80, para estrenar mi juguete "Mis pastelitos", y desde entonces los he repetido en numerosas ocasiones, con diferentes aproximaciones. Incluso para mi hija repostera es una de sus recetas favoritas. 
Con las recetas que he usado siempre ha quedado una galleta jugosa, algo crujiente por fuera y doradita, con una forma más bien abultada. Si no recuerdo mal, recetas en las que se usaba el huevo entero, harina. Y esa es una de las grandes diferencias con esta que os voy a contar. Sólo claras, bien montadas y con su cremor tártaro para mejorar la estructura. Quedan finas, muy atractivas a la vista y duran bastante bien almacenadas en una lata o bote hermético.

Ingredientes:
  • 3 claras de huevo, a temperatura ambiente.
  • 1/4 cucharadita de cremor tártaro
  • 1/8 cucharadita de sal
  • 180 gr de azúcar blanca
  • 200 gr de coco rallado
  • 12 guindas confitadas, cortadas en cuatro 
  • siempre con las yemas de los huevos incluida
Método:

1.- Calentar el horno a 150ºC, al menos 10 minutos antes de hornear los macarons.
2.- Batir las claras de huevo, cremor tártaro y sal hasta que esté espumoso. Empezar a velocidad media, cuando estén las claras "rotas", continuar a velocidad rápida.
3.- Añadir el azúcar, una cucharada cada vez, hasta que esté bien integrada. Continuar batiendo hasta que se vea firme y con brillo. No batir de menos, que es importante para que suban bien y no queden más chiclosas de la cuenta.
4.- Añadir el coco rallado con cuidado, de manera envolvente con la ayuda de una lengua de goma.
5.- Disponer en un papel de horno con ayuda de una cucharilla, separados unos 2cms. Poner una cuarto de guinda en cada macarón. Hornear hasta que los bordes empiecen a dorarse, unos 20-25 minutos.

Así los he preparado yo, pero Betty Crooker también sugiere que se les ponga
- 1/4 de cucharadita de Esencia de almendras y 3 gotas de colorante alimenticio rojo o verde que es añaden con el coco
- 1/4 de esencia de menta y 150 gramos de gotas de chocolate que se añaden con el coco. Luego se decoran con unas gotas de chocolate extra, en vez de con las guindas. Y esta variante si que quiero probar a hacerla.

Receta apropiada para celíacos e intolerantes a la lactosa.

domingo, 8 de mayo de 2016

Granola, o el desayuno perfecto


Granola

La granola. Una mezcla de cereales, miel y frutos secos. La primera vez que la comí fue de una marca comercial que llegó a España en los años 90. Era una auténtica golosina. Por supuesto que después de que mis hermanos y yo acabáramos con algunos cartones en menos de lo que se veía un Falcon Crest, mi madre dejó de traerlos a casa. Sin embargo, desde entonces ya no fuimos impermeables a esta variedad de cereales. Después de aquello probamos el müesli, algo parecido, pero sin azúcar ni miel. Había que añadirle algo que lo endulzara, además de que masticarlo es y siempre será más trabajoso. Por lo que el desayuno ya no era tan eficaz. El müesli es un producto menos elaborado, y por eso necesita de más procesamiento por nuestra parte para adaptarlo a la digestión. Eso lo hace bastante más saludable, pero claro, no es tan apetitoso.

Llevaba un tiempo revisando recetas de granola y encontré algunas en los variados recetarios que tengo especializados en la gastronomía hogareña de los Estados Unidos. La base principal que finalmente uso es un müesli comercial con variedad de semillas y algunos frutos secos a la que añado miel, aceite de girasol y sésamo, coco en láminas y otros frutos secos como pipas de calabaza o avellanas naturales. Aunque con el tiempo hago mezclas muy libres.

Un desayuno que te durará hasta la hora del aperitivo. Sola, con leche (a mi me gusta con la de avena) o yogur. La versatilidad de la granola es muy amplia, hasta la puedes poner en tu café o usarla para hacer barritas energéticas para el cole, el entrenamiento o una excursión. 

INGREDIENTES
Detalle de la granola
¿ves cómo brilla la miel?
  • 200 gr copos de avena tradicional o mezcla comercial (La de Mercadona está muy bien y tiene muchos ingredientes interesantes aunque no sepamos bien su origen de producción)
  • 50 gr coco en láminas/arándanos
  • 40 gr almendras naturales/avellanas
  • 50 gr pipas de calabaza o girasol. Al gusto
  • 150 gr miel
  • 50 gr aceite girasol (combinar con aceite de sésamo si se quiere)
La cantidad de frutos secos es un poco estimada

Modo

  • Con la pala de masas del batidor (tengo una Kitchen Aid), combinar la avena, coco, almendras y/o avellanas, pipas y las semillas. Añadir la miel y el aceite y mezclar.
  • Poner en una bandeja de horno forrada de papel.
  • Hornear a 150ºC durante unos 30-40 min, remover después de 20 min. O hasta que esté un poco dorado. Todo dependerá del gusto personal, pero cuidado con no pasarse, al enfriar puede quedar seco y sin el gusto meloso tan atractivo de la granola
  • Sacar del horno y poner en una superficie fría. Cuando se haya enfriado desmenuzarlo y guardarlo en botes. Bien almacenado y a temperatura ambiente, puede aguantar hasta un mes. Dicen que se puede congelar, yo no lo he hecho nunca


domingo, 1 de mayo de 2016

Recuerdos de curry para el Día de la Madre

Curry de pollo, tofu, arroz y zanahoria
Hacer una buena foto a un guiso no es fácil. Por supuesto que esta tampoco lo es. Sin embargo, debajo de esa imagen se esconde una historia que para mi es emocionante. Un curry, sea del ingrediente que sea, aún es un plato exótico en muchas casas. Pero en la mía no. A pesar de que mi madre siempre se ha empeñado en que cocinaba fatal, nosotros hemos crecido embriagados por los olores de los 10 o 12 platos que ella nos solía preparar para alimentarnos y hacernos crecer sanos y fuertes. Por raro que parezca, entre ellos está el "curry de pollo". Alguien algún día le enseñó esta receta, allá por los años 80, y ya nunca ha dejado de estar en nuestro recetario familiar. Un plato que ella consideraba que sólo estaba bueno si se preparaba con el curry de la marca Sharwoods que encontraba en los estantes de los supermercados especializados en alimentos de allende los mares o traído de Gibraltar en alguna de las excursiones propias o de amigos. Eso sí, cuidado con la variedad que se elegía o el picante te obligaba a comer más arroz que carne. 
La receta original es sólo con pollo y arroz blanco, guarnecido de plátanos glaseados con mantequilla y coco rallado. Como siempre suele sobrar mucha salsa, la uso para una segunda versión que suelo prepararla con más verdura y/o tofu, siempre siguiendo la base de un buen sofrito de cebolla. Y esa es la foto que traigo hoy. Al igual que es una receta que s puede hacer para celiacos, también se puede hacer una versión vegetariana, omitiendo el pollo y el caldo de ave por verduras como zanahorias, habichuelas verdes, coliflor... y caldo de verduras.

Añadir semillas de lino es una de esas nuevas modas por las que me da y ahora pongo lino en casi todo.

Muchas gracias mamá por un fondo culinario variado y consistente que nos ha permitido emanciparnos y no tener que conformarnos con unos espaguetis tristes con tomate de bote.
                  
                ¡¡FELIZ DÍA DE LA MADRE, Mamá!!

INGREDIENTES:
  • 1 pollo troceado
  • 2 cebollas grandes
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1 cucharada de aceite de oliva

Para la salsa:
  • 1 cucharada de mermelada de albaricoque
  • 1 cucharada de vinagre de vino
  • 1 cucharada de polvo de curry (cuidado con la potencia de picor que se escoge)
  • 1 cucharada de harina (si hay celíacos se cambia por harina de maíz y tan panchos)
  • Sal y pimienta
En una olla poner la mantequilla y el aceite. Cortar las cebollas en aros y pocharla hasta transparente. Añadir el pollo troceado. Cuando esté dorado, añadir agua o caldo de pollo hasta cubrir y dejarlo unos 20-30 min.
Añadir la mezcla de todos los ingredientes de la salsa y poner a guisar durante unos 15 minutos más. Mover con frecuencia porque se pega con facilidad.

En ocasiones lo he guisado con leche de coco. Se obtienen unos matices muy interesantes.

Servir acompañado de arroz blanco, plátanos glaseados en mantequilla y coco rallado.

Si ha sobrado salsa: volver a pochar en una olla cebolla, añadir unas zanahorias peladas y cortadas en rodajas gruesas. Dejarlo caramelizar unos diez minutos. Si es de tu gusto, añade una tarrina de tofu cortado en cubos y la salsa que te haya sobrado. Déjalo guisar hasta que la verdura esté de la consistencia que más te guste. Sírvelo como de costumbre :-) 
(Las cantidades que se usan en esta versión de aprovechamiento depende mucho de la cantidad de salsa que tengas, por eso no pongo ninguna aproximación)

Esto de las sobras y el aprovechar le encantaría a mi madre, sobre todo, porque estos son platos que se hacen en un "pis, pas" y eso a ella le encanta