viernes, 5 de marzo de 2021

Huevos con papas

¡Vaya universo!: Huevos. Papas. Y lo que traigan.

No recuerdo cuál fue el primer plato de huevos con patatas que me comí en mi vida(ni voy a hacer la memoria, la verdad). Si sé, que en mi caso, y en el de tantos, no hay comida que no arregle un buen plato de huevos fritos con patatas. La diferencia en estos tiempos modernos es la dificultad de encontrar buenas patatas fritas, hechas con patatas de verdad y fritas con buena técnica. Sin embargo, hace mucho tiempo que no les doy la importancia que se merecen. Hay que reconocer que la inercia de la "dieta sana" es la gran responsable, pero ¿y si aplicas lo de compensar?. No soy dietista ni nutricionista ni nada por el estilo, tan sólo una interesada en los alimentos y en su manejo, y si un día te comes un buen plato de huevos con patatas, puede cenar una lechuguita o un caldito.
    
    Y así, aquí están los huevos con patatas y foie del Restaurante La Plaza de Benalmádena Pueblo. Una buena copa de vino tinto, buena compañía y a disfrutar

martes, 12 de noviembre de 2019

Avellanas o pistachos

Es habitual encontrar la receta perfecta, en el momento perfecto, pero no tener los ingredientes adecuados. A mi me pasa con frecuencia, por la simple razón de que consulto mis libros de cocina muy a menudo, por el placer de pasar las hojas y embriagarme con las fotos. Pero, ¡ay! si coincide con que tengo un hueco de tiempo en ese momento: manos a la obra.

Esto me ocurrió la semana pasada. Buscando un nuevo libro en mi estantería para emprender otro reto, o similar, de revisar las recetas en él contenidas, me paré en uno de esos múltiples que tengo SOLO de recetas de chocolate "Chocolate. Recetas irresistibles para los verdaderos amantes del chocolate" de la editorial Love Foods. 113 recetas en 223 páginas páginas con bastante buena pinta (todas llevan foto), aunque aún no puedo dar un veredicto de si merece la pena o no, por aquello de que las recetas se ajusten al resultado (no es la primer vez que me deshago de un libro de recetas malas o inexactas, que abundan). Pero si tengo que decir que promete.
Los biscotti son unas galletas de origen italiano en las que la almendra y un doble horneado son sus características básicas. Lo del doble horneado es un método antiguo de mantener los alimentos, sobre todo pensado para los largos viajes de los marineros o los colonizadores (por ejemplo los voortrekkers). Esta receta se ajusta relativamente a la original (no lleva almendra molida) y juega con otras harinas, pero el resultado es muy bueno.

Biscotti integral de chocolate y avellana
La primera intentona fue producto de ese arranque de hacer la receta deseada, en el momento justo, pero sin todos los ingredientes, así es que tuve que emplear harina integral y avellanas. Quedaron unos biscotti grandes, algo bastos, pero sabrosos y con un aroma y sabor a avellana tostada que me ha encantado. Tanto, que la repetí enseguida con los ingredientes originales y el resultado es todavía más espectacular. Como manda la tradición, son estupendos con una taza de te fino o café solo, pero aún me queda maridarlos con un buen tinto o vino de postre (tendré que prepara una comida con sobremesa......). En ambos casos me ha parecido que la receta llevaba poco huevo, lo noto sobretodo en el aspecto poco fino de los bordes. Aunque en la elaboración, cuando hay que formar el rulo o cortar después la forma de las galletas está un poco quebradiza. Con fuerza e intención para formar el rulo, y mimo para cortar las galletas parece que se solventa.


Biscotti de chocolate y pistacho
Biscotti (barritas) de chocolate con pistachos
  • 2 cucharadas de mantequilla sin sal
  • 175 gr. de chocolate semidulce troceado
  • 2 1/2 tazas de harina
  • 1 1/2 cucharaditas de levadura en polvo
  • 1/2 taza escasa de azúcar blanca extrafina
  • 1/2 taza de harina de maíz
  • La ralladura fina de 1 limón
  • 2 cucharadas de licor Amaretto (yo usé Cointreau)
  • 1 huevo ligeramente batido
  • 3/4 tazas (100 grs.) de pistachos troceados
  • 2 cucharadas de azúcar glas para espolvorear (opcional)
  1. Calentar el horno a 160ºC. Preparar la bandeja de hornear galletas como sea tu costumbre. Yo prefiero usar papel de horno o "Silpat"
  2. Fundir el chocolate con la mantequilla al baño de María y dejar enfriar un poco.
  3. Tamizar harina, levadura y harina de maíz juntos. Añadir el azúcar, la ralladura de limón, el licor, el huevo y, por último, los pistachos troceados. Incorporar todo al chocolate fundido y mezclar hasta conseguir una masa fina. (a mi se me queda algo arenosa y que se desmonta)
  4. Dividir la masa en dos y formar dos cilindros, ponerlos en la bandeja del horno y se aplastan hasta conseguir un grosor de unos 2 cms. Hornear unos 20 min. Deben quedar firmes al tacto (yo lo comprobé)
  5. Sacarlos del horno y dejarlos enfriar. Entonces se cortan en rebanadas diagonales. Disponerlas en las bandejas de horno para volver a hornear otros 10 minutos o hasta que queden crujientes (aquí si que dependerá de tu gusto, y encontrarás el punto perfecto después de haberlos preparado un par de veces). Sacar del horno y dejarlas enfriar en una rejilla. Si quieres, espolvoréalas con un poco de azúcar glas (yo sólo se la pondría en el caso de disponerlas en un plato para servir en mesa)

Y aquí aparece la anécdota histórica: en mi casa , mi madre (Sudafricana) ha hablado en ocasiones de los rusks como un recuerdo de infancia, de sus desayunos. Y recientemente, en una visita familiar, mi tía también se ha deshecho en halagos con ellos como su snack favorito. Ahora, con casi 80 años, ya apenas los prepara (prefiere los comerciales) pero a lo que voy, es que parece que los astros me han llevado a preparar estos biscotti en recuerdo de los desayunos de mi madre y su hermana allá por los años 40 o 50. Ambas recetas son de doble horneado, de receta sencilla en su origen, pero que con el tiempo han admitido otras variaciones que enriquecen el resultado final.

martes, 5 de noviembre de 2019

Técnicas básicas para preparar verduras. Hoy: terrina de verduras al curry con mayonesa de anacardos

 El libro 101 essential tips cooking with vegetables es una colección de técnicas de preparación, manejo y cocinado de verduras. Y con esa excusa ponen recetas como ejemplo ¿qué mejor forma para aprender?. Y con esa excusa, la receta nº10 del libro que debería ser terrina de pimientos y mazorquitas baby con pesto se ha convertido en terrina de verduras al curry con mayonesa de anacardos. Estas verduras al curry sobraron de un plato de esta semana. He seguido la receta como está indicada, pero claro, sustituyendo los pimientos y el maíz por estas verduras. Ha quedado un poco "suelta", lo sospechaba al mezclarlo todo, pero no quería desaprovechar nada. El complemento de la mayonesa ha sido muy buena idea. Ya la había preparado en alguna ocasión al principio de este proyecto, allá por el 2012, cuando comencé por los libros de la thermomix.

Terrina de verduras (para la receta original consultar la foto)

  • 900 gr de verduras cocinadas, en este caso las de curry, escurridas si tienen demasiado líquido
  • 4 huevos
  • 4 cucharadas de nata
  • 4 cucharadas de parmesano u otro queso curado
  • Un molde de pudding de 1 litro
  1. Poner en un bol todos los ingredientes excepto las verduras.  Batir sólo hasta que esté todo ligado
  2. Añadir las verduras. Mezclar bien pero con cuidado de que no se rompan y volcar en el molde. Tapar el molde con papel albal y poner al baño maría 1 hora aproximadamente. Para esto he usado una olla grande en vez del horno.
  3. Dejar enfriar antes de servir, 2 - 3 horas
  4. Servir templado y acompañado de la mayonesa de anacardos
Y a los cuarenta por fin me sale bien la mayonesa, sin trampa ni cartón, con la "minipimer" de toda la vida. Hasta me puedo permitir añadirle sabores diferentes. ¿El truco? creo que es la temperatura de los huevos...y la templanza de la cocinera: si no "me encuentro" ni me lo planteo!!

Mayonesa de anacardos (suficiente mayonesa para toda la terrina y el pan que pongas en la mesa para acompañar)
  • 1 huevo
  • 100 ml aceite de girasol
  • 200 ml aceite de oliva virgen extra (sí, me gusta fuerte de sabor)
  • 1 diente de ajo pequeño
  • El zumo de medio limón (o tal vez vinagre blanco o de manzana)
  • Sal
  • 150 gr de anacardos
  • 100 ml de agua
  1. Poner en el vaso de la batidora el huevo, aceites, ajo y sal. Meter el brazo de la batidora y dar pequeños pulsos hasta que empiece a emulsionar. Cuando ya aparece algo de "blanco" seguir batiendo de forma continua pero sin levantarlo hasta la mitad de la salsa esté blanca, ahora ya se puede empezar a mover arriba y abajo poco a poco hasta conseguir la mayonesa
  2. Añadir los anacardos y el agua y batir hasta que esté todo homogéneo

#Aquínosobranada

martes, 29 de octubre de 2019

Hecho el puchero toca aprovechar los avíos

Aneyki empanada carne
Cuando se hace puchero, lo tradicional es relamernos con las estupendas croquetas que nos comeremos algunos días después. No en vano, rara es la vez que no hay una buena sobra de carne y caldo, con algunas verduritas, pero que requieren un buen rato de trabajo (aunque utilices la Thermomix). A mi me encantan con mucha cebolla: pocho una buena cantidad en aceite y mantequilla antes de dorar la harina. Este es el paso más delicado, pero tengo que reconocer que desde que tengo la máquina (unos 14 años) sólo las hago utilizándola. Pero sobre la receta de las croquetas hay muchos detalles que añadir. 

Yo quería compartir mis otras alternativas para las sobras del puchero: las muy, también, socorridas empanadas. En esta ocasión he puesto una buena cantidad de morcillo y gallina para el caldo. Me ha salido una cantidad muy generosa de caldo de puchero, muy sabroso, y para más platillos a lo largo de la semana. Aquí también he puesto cebolla a pochar, he añadido la carne picada a cuchillo, algunas verduras y la calabaza, algunos garbanzos camuflados y los detalles finales: pasas, aceitunas y pepinillos para enriquecer en matices y textura. La masa quebrada tampoco la suelo comprar, y como hacía tiempo que no me ponía con ella ha quedado un poco difícil de trabajar, pero tras el horno ha resultado estar muy buena. 
Para redondear el uso de sobras, la masa la he untado con un puré de castañas que quedó de una cena entre amigos. Me encanta abrir la nevera y ver qué se puede volver a convertir en un primer plato. 
El resultado ha sido excelente, además de bastante grande. Mañana la probaré con algunas de mis salsas favoritas: my own sweet chili o chutney de mango. Y todavía quedará suficiente para congelar y usar para alguna cena de urgencia con chutney de higos secos de la Axarquía 
#Aquínosobranada
Para redondear el uso de sobras, la masa la he untado con un puré de castañas que quedó de una cena entre amigos. Me encanta abrir la nevera y ver qué se puede volver a convertir en un primer plato. 

El resultado ha sido excelente, además de bastante grande. Mañana la probaré con algunas de mis salsas favoritas: my own sweet chili o chutney de mango. Y todavía quedará suficiente para congelar y usar para alguna cena de urgencia con chutney de higos secos de la Axarquía 

#Aquínosobranada

domingo, 12 de febrero de 2017

Una comida sarda en Madrid



En un viaje a Madrid puedes encontrar de todo. Gastronómicamente, el mundo entero. No son pocas las visitas que hacemos a la capital a lo largo del año. Un poco de desconexión para conectar con otras cosas. Los italianos tienen una cocina extraordinaria, basada en unos ingredientes tan humildes como nobles. La variedad sarda de algunos de estos platos clásicos, de panes crujientes, quesos de cabra, y mucho pescado, han sido un descubrimiento. Luego está la interpretación moderna de tres jóvenes de Cerdeña que habían elegido Madrid para vivir. Viva Italia, viva Cerdeña y que la diversidad siga inundando nuestras mesas


 

domingo, 5 de febrero de 2017

¿Qué tienen en común un pisco sour y un bizcocho?

Pisco sour
En Navidad nos regalamos un Pisco, este 1615 nos pareció el más adecuado, aunque tampoco había mucho donde elegir. Todo surgió porque en una ocasión fuimos al azar a un restaurante peruano de Madrid a comer, y para abrir boca tomamos un PiscoSour. La coctelería es un mundo fascinante.  Abrir boca con un coctel o pasar la tarde en una buena localización con otro, es una maravillosa tentación.
Pues bien, aquel primer pisco sour nos gustó tanto que, en el momento adecuado, buscamos la receta más interesante, abrillantamos nuestras copas y disfrutamos de una tarde estupenda. Los ingredientes son zumo de limón (usamos los del árbol lunero de mi padre, muy fragantes), pisco, clara de huevo, sirope de azúcar y mucho hielo. La coctelera es fundamental. Pero como este post va de coincidencias, ahí está el secreto de ella: el sirope de azúcar. Hace tiempo, y en estas aventuras de probar, hacer, mirar, buscar.....para hacer un helado con la máxima seguridad de que no se cristalice, añadían "azúcar invertida". Es un recurso estupendo para determinadas recetas. Yo la hice según estas directrices. Ese es un blog en el que puedes encontrar trucos y recetas estupendas para sacar el mejor provecho a tu thermomix. Me sobró bastante y quedó en un rincón de la nevera, cambiando de un rincón a otro y de un estante a otro, cristalizando de una manera preciosa e interesante que de vez en cuando nos hacía quedarnos un rato mirándola detenidamente. Entonces llegó la coctelería y la coincidencia de tenerla en la nevera fue maravillosa. El pisco sour es un coctel ácido y dulce a la vez, sedoso y helado, que deja unos matices increíbles en el paladar. Pero se acabó el azúcar invertida. Recapitulé la receta y me fijé en unas características que le atribuyen para mantener los bizcochos esponjosos y húmedos durante más tiempo. ¿Quién se resiste a probarlo? y aquí está la coincidencia del mismo ingrediente en dos recetas tan diferentes.

Para ver el resultado elegí un bizcocho marmolado. Las niñas estaban deseando hace tiempo ver cómo se hace. Lo hemos pasado muy bien, hemos tomado un postre estupendo y ahora sólo queda ver qué pasará durante el almacenado. Espero que tengamos la suficiente paciencia. Es una forma muy divertida de hacer ciencia, pero también es muy tentadora.......os mantendré informados 

domingo, 29 de enero de 2017

Banofee bite

Banofee bite


¡Banofee, vaya concepto! Bananas, tofee....un par de palabras y un resultado extraordinario. La primera vez que probé un banoffe fue hace ya bastante tiempo, en tierras de América del norte. Por supuesto, fue masivo (Massive!! que dicen los modernos). En EEUU tienen una concepto de las raciones que a nosotros casi se nos escapa. Empieza a haber algunos restaurantes en España en los que usan este concepto como atractivo comercial, pero nada comparable a la normalidad con la que allí el tamaño de una ración individual podría dar para alimentar a una familia europea (sin exageraciones). Aquí, pedir una ración XXL en un establecimiento de comida rápida es algo a lo que debes aplicar parte de voluntariedad, allí, si pides una pequeña, eres un bicho raro. Por supuesto que hay variaciones según los estados, pero este es un tema que no centra el de hoy.
Pasó bastante tiempo hasta que me volví a topar el banofee en un chiringuito muy guiri que hay en una cala  estupenda de Benalmádena. La regencia ha cambiado en estos años, pero entonces eran unos holandeses que ofrecían una carta muy internacional y moderna para la costumbre de la zona. Es una terraza muy agradable y que por su proximidad a la arena y a la orilla y a la buena visibilidad del entorno, lo convierte en una elección muy buena para ir con niños. Y claro, por  la noche en buena compañía.
La receta tradicional es una base de galleta con relleno de caramelo o dulce de leche y muchos plátanos picados. Todo coronado con una crema blanca dulce y salada a la vez que lleva como base queso crema y nata.......lo dicho: Massive!!!. Y así suelo prepararla en casa. Ahora ha llegado la moda de las versiones, con tantos portales y perfiles ofreciendo gastronomía, hay que diversificar. En esto que me dicen en casa que han visto unas galletas de banofee -¡Qué ricas! ¿Nos las haces?. No me puedo resistir. Pero en cuanto a versiones se refiere, busco, miro, leo y releo hasta que doy con la clave que me parece la del éxito. En esta ocasión he adaptado esta receta de mi libro Betty Crocker's cookbook, edición del '86. El resultado ha sido espectacular, aún nos falta probar una versión con algo de la crema de queso acompañando.

BANOFEE BITES
  • 200 gr. azúcar morena
  • 180 grs. mantequilla
  • 240 grs. harina 
  • 120 grs. copos de avena "rápida"
  • 1 cucharadita  sal
  • 1/2     "           bicarbonato
  •  4-5 plátanos
  • 350 grs. de dulce leche (yo lo hago al baño María)


1.- Calentar el horno a 190ºC
2.- Mezclar azúcar y mantequilla hasta que esté color moka
3.- Añadir harina, sal, bicarbonato y copos de avena
4.- Reservar dos tazas de la mezcla. Poner el resto en la base de un molde cuadrado de unos 30x30 cms y presionarlo.
5.- Añadir el dulce de leche y extenderlo con cuidado. Cubrirlo con el plátano picado y terminar con la mezcla reservada. Igualar con cuidado
6.- Meter al horno 25-30 min. Dejar enfriar en el molde. Cortar.

Opcional, decorar con chocolate negro.